martes, octubre 03, 2006

palos deprimidos

Harakiri

Cuando los que no pueden caminar, se mueven
y las ancianas quieren aprender
a crecer
cuando el árbol en el suelo retoña
y la flor quiere nacer en el
lodo
cuando el ratón hace crema, me refresca la fe

La fe en la vida,
la fe de crear, la fe en el mundo que se oxigena, la fe en los niños que
enaltecen su muerte, la fe en los viejos y las historias de sus cicatrices en el
pecho

Veo las espinas y veo la flor, oigo el cato y oigo el dolor,
pruebo el sabor del llanto de los niños antes de nacer, y la calma de los
hombres que se van, y se enciende en mis manos una hoguera y quiero quemar y
construir, aplanar y cavar, matar y revivir.

Siento el amor en el beso
del adverso
la energía en la mirada del desvalido
el fuego en las
cenizas que deja la lluvia
y huelo, huelo el amanecer en los ojos que se
cierran

Pierdo el miedo de borrar y de decir, de tocar y de vomitar, de
llorar y de no olvidar, y de perder y de ganar.

Me vuelven las ganas de
escribir, ya sólo cuando dejo de atenderme
Me sajo las muñecas y sangro
ideas e ideales
Provoco mis estigmas para sentir la pasión
La pasión en
algún otro lado fuera de los pantalones

No quiero vivir, quiero estar
vivo,
Morir no envejecer,
No quiero que mi corazón palpite más, quiero
que retumbe en el pecho del resto de los mortales,
me quiero matar cada día,
solo para renacer,
hacerme el honor del harakiri en la vergüenza de la
derrota.

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