lunes, septiembre 10, 2012

En el Callejón


                Vengo muy borracho, eso me pasa por tomar tequila otra vez, esta subida parece eterna antes de empezarla, pero me preocupare por un paso a la vez; ella viene borracha también y no para de hablar, una parte de mi quiere tener sexo hoy, pero otra parte simplemente quiere dormir. Me toma de la mano, lo hace porque quiere que la remolque por el callejón, para mi es más cansado, pero qué más da ya casi llegamos.
                Por fin estamos frente a su puerta, estoy esperando a que saque las llaves de su bolsa, pero está tan borracha que voy a tener que ayudarle, me acerco junto a ella a su puerta y deja caer su bolso al piso, me toma de la cara y me da un beso, se hace para atrás y se empieza a bajar el pantalón, entiendo que lo quiere hacer ahí, volteo a los extremos del callejón y no hay nadie, es de esperarse porque son las tres de la mañana; me río, me acerco y la empiezo a besar, ella no me da mucha oportunidad de seguirla besando porque me da la espalda y se inclina hacia adelante, su pantalón cae un poco más y puedo verle las nalgas en el espacio que hay entre el pantalón y su blusa larga, estoy obviamente más nervioso que ella.
                Doy una última mirada por el callejón, mis ojos se detienen por un momento en la imagen de la virgen que tienen sus vecinos pintada en la pared junto a su puerta y me desabrocho el pantalón. Acaricio sus pompas con una mano y con la otra sujeto mi pene. Métemela ya, dice ella y obedezco en consecuencia, ella se inclina un poco más para facilitarme la entrada y por fin estoy adentro, la enderezo un poco, si alguien se asoma por la ventana quiero que no sea tan obvio; pero ella empieza a hacer ruidos cada vez más fuertes y no deja de inclinarse hacia adelante, yo con mis manos aprieto alternadamente sus piernas y sus senos, hasta que finalmente grita. Yo empiezo a reír y le digo que deberíamos entrar, saco rápidamente las llaves de su bolsa y abro la puerta, pero no es su casa lo que encuentro, la puerta da a unas altas escaleras que llevan a una terraza, una terraza que comparte con varios estudiantes y hay que atravesarla para llegar hasta donde vive, pero a ella no le importa, pone sus manos en uno de los escalones y vuelve a bajar su pantalón, yo ya  menos inhibido porque los que nos puedan cachar ahí ya son solamente estudiantes, vergonzoso, pero ya no es la vía pública por lo menos; meto mi pene una vez más, esta vez con más fuerza, ella gime un par de veces con más profundidad y me dice “así”.
                Ven para acá. Me dice después de un rato, me toma de la mano y  me guía hasta el barandal de la terraza, aquí sí que nos podrían ver sus vecinos y cualquiera que saliera a su azotea por la noche, pero ya no me importa y mucho menos a ella, la ayudo a subir al barandal, ella se quita completamente el pantalón y con su dedo jala su calzón a un lado, es de las experiencias más divertidas de mi vida, ella lo está disfrutando y puedo sentir como aprieta y afloja mi pene dentro de su vagina, está teniendo un orgasmo, yo tengo que olvidarme de los que puedan estar viendo. Por fin mi orgasmo llega, no demasiado tarde; la ayudo a bajar y se mete corriendo a su casa, yo levanto su pantalón, me lo cuelgo en el hombro, saco un cigarro de mi pantalón después de abrocharlo y lo enciendo. Sólo puedo pensar “que chingón”.

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