domingo, febrero 03, 2013

Justicia

 

                No estoy seguro si me gusta la justicia o si más bien me repugna la injusticia, es decir, no estoy seguro de qué es lo que me mueve más; cuando comprto una pizza con mis amigos y todos aportan la misma cantidad de dinero, no me siento feliz de que esté siendo justa la situación, asumo que es la responsabilidad de cada uno poner lo que le corresponde; por otra parte cuando noto que yo puse significativamente más dinero que los demás siento que se ha cometido una injusticia en mi contra, lo que me dice que soy mejor percibiendo cuando se me hace una injusticia a cuando se me hace justicia, en realidad todos lo somos.

Naturaleza de la justicia

                El sentido de justicia o mejor dicho el sentido de injusticia parece ser algo nato en las personas, todos somos perfectamente capaces de ver cuando recibimos menos que los demás y no es exclusivo de los humanos, se han hecho experimentos con animales donde a distintos monos se les recompensa distinto por la misma tarea y la inconformidad no tarda en manifestarse, les recomiendo que vean el video, noten que son monos y no chimpancés, el ancestro común que compartimos con los monos existió hace más de 19 millones de años*1, el ancestro común que tenemos con el chimpancé vivió hace 6 millones de años y la especie humana lleva apenas 200 mil años, sólo para tener una escala de lo antiguo que puede ser el sentido de justicia que tenemos.

 

                ¿Cómo pudo haber surgido esta conducta? ¿Qué valor evolutivo tiene? La respuesta es en verdad interesante, el etólogo Marc Bekoff y la filósofa Jessica Pierce, responden brillantemente a esta pregunta en su libro “Wild Justice”*2 que explica los orígenes evolutivos de la cooperación, la empatía y el sentido de Justicia, aún no termino de leer el libro, pero en su capítulo sobre la justicia dice que está relacionado directamente con las expectativas que tiene el individuo, estas expectativas varían según la relación que se tenga con el otro individuo y con un deseo de equidad y reciprocidad con el que muchos animales cuentan.

                Otro ejemplo se encuentra en las manadas de lobos, donde hay una meritocracia bien establecida y se manifiesta a través de una jerarquía, en dicha manada hay ritos para presentarse, ritos para jugar y obviamente para comer (ritos que pueden cambiar de manada a manada incluso de la misma especie) No existe un trato igualitario entre los individuos de la manada, los machos y hembras Alfa tienen un trato preferente por encima de los demás y su "cultura" les da señales de cómo tratar a los miembros de la manada dependiendo de su condición en la gerarquía; Un lobo de bajo rango sabe que no recibirá tanta comida como los de alto rango y protesta poco cuando le toca comer al final, además los lobos son muy estrictos y desde cachorros se les corrige para ajustar su conducta a las costumbres de la manda, para ellos acatar estos ritos es "lo justo" o por lo menos "lo esperado".

                En general describen el sentido de justicia como la expectativa de “lo que debe ser”, cuando esta expectativa no se cumple entonces surgen sentimientos como el enojo, el repudio y la agresión, estos sentimientos normalmente se convierten en acciones que procuran corregir el evento para que se acerque más a “lo que debe ser” y la parte complicada es que distintos individuos tienen distintas opiniones sobre cómo deben ser las cosas, estas opiniones están influenciadas por las cosas que aprendes mientras creces, por ejemplo, si de niño te dicen que debes dar el X% de todas tus mesadas a alguien más te parecerá una injusticia, sin embargo cuando creces permites que el gobierno retenga el porcentaje de tu trabajo porque has adquirido conciencia de los servicios que te aporta el gobierno, entonces dejas de percibirlo como una injusticia ya que socialmente se acordó que así debe ser, y aprendes a pensar que dar el X% de tus ingresos gobierno es “lo justo”; además esperas que todos den X% de sus ingresos y te enojarás cuando sepas que otros aportan menos o no aporten.
         ¿y de qué les sirve esto a los animales? Por eficiencia, en la naturaleza cualquier condúcta que te lleve a un menor consúmo de energía o a una mayor recompensa se convierte en una enorme ventaja evolutiva, aquellos animales que no se dan cuenta o no aprenden de otros individuos los modelos de conducta más eficientes tienden a tener menos posibilidades de tener una decendencia abundante y eventualmente se extinguen, por lo que debe estar ligado íntimamente con las emociones de aprendizaje.


¿Qué es “lo justo”?

Quizás para profundizar más necesitemos definir justicia, la palabra en sí tiene su raíz latina “lustitia”*3, que significa la constante voluntad de dar a cada quien su derecho; desde el principio surge el primer problema, porque hay que aprender a identificar “el derecho” de cada quién. Esta tarea no ha estado desatendida, durante milenios el hombre ha tratado de desarrollar los constructos necesarios para poder convivir en una mayor armonía, ha intentado optimizar y homogenizar las reglas de conducta que lo lleven a poder sostener sociedades cada vez más grandes reduciendo en la medida de lo posible los conflictos, los animales no pueden redactar las reglas que surgen entre ellos, y es por esto que la única forma de enseñar sus reglas a los miembros de su grupo es a través de la reprimenda física y otras formas de proto-lenguaje.

                ¿Pero a qué me refiero con constructos? A ideas o ideales compuestos con un propósito, cosas como la ley del Talión (ojo por ojo, diente por diente) una idea sencilla y fácil de memorizar que fija un estándar rápido de “justicia” práctica, la cual es útil para cosas sencillas, por ejemplo me da el derecho de quitarte un lápiz si tú me has quitado uno, pero que se vuelve injusto con rapidez cuando involucra a personas, por ejemplo si tu matas a mi hijo yo tengo derecho de matar al tuyo; lo que es una clara injusticia, no para el primer asesino, sino para su hijo que en teoría es inocente. Por lo que aunque esta idea suene sencilla y práctica tiene sus limitantes al aplicarla. Habrá quien pueda decir que no hay limitantes, que es lo justo y que así debe hacerse para que el padre sufra lo que el otro padre sufrió, ¿pero de qué manera le beneficia a la sociedad que mueran personas que no han generado ningún conflicto?

                Necesitamos otra regla u otro conjunto de reglas que nos permitan tener los beneficios del talión sin que la sociedad sufra sus horribles consecuencias, Jesús propone una regla más en el nuevo testamento, la famosa “regla de oro” en Mateo 7:11*4 que dice “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”, que tomó prestada del levítico 19:18 en el antiguo testamento “ama a tus vecinos como te amas a ti mismo” que a su vez podemos encontrar equivalentes en todas las religiones y filosofías del mundo*5 algunas mucho más antiguas que la de los hebreos; en lenguaje coloquial es “trata a los demás como quieres ser tratado” o en su versión invertida “no trates a otros como no te gusta que te traten” En todos los casos funciona mejor que la ley del Talión, siempre bajo el supuesto de que no nos encontremos con un masoquista o un psicópata. Entiendo a la perfección porque a la gente le gusta esta regla, es simple, es corta y genera empatía, porque inmediatamente te pone a pensar en lo que puede sentir la otra persona.

                La regla de oro funciona para los casos más cotidianos de convivencia, pero veamos cómo funciona en el ejemplo para ver si la podemos tomar como una regla de aplicación universal o si tenemos que ser cautos al momento de aplicarla. Por ahora no voy a hablar de los derechos y obligaciones de otros animales, así que nos centraremos exclusivamente en la aplicación que tiene dentro de la especie humana. La regla de oro resuelve a la perfección el problema del asesino de tu hijo, si no te gustó que mataran a tu hijo, no mates al hijo de alguien más, incluso si es el hijo del asesino, ¿pero quiere decir esto que tampoco se le puede castigar? Después de todo nadie quiere ser castigado (habrá sus escepsiones) así que cualquiera que le castigase estaría rompiendo la regla. Una posible solución sería que la persona que castiga sea capaz de disfrutar que le castiguen, pero sospecho que habría una insuficiencia de castigadores, lo que nos dice que alguien debe tener permitido romper la regla, por lo menos de vez en cuando.


                Tal vez el problema es verlo como una regla, quizás si lo vemos como solo una sugerencia nos permite extraer los beneficios sin entrar en conflictos con las normas escritas que establece una población, de hecho no conozco una democracia que haya legislado la regla de oro como obligación, porque a lo largo de los años se necesita ser práctico, aceptar el hecho de que la gente se saldrá de vez en cuando de las convenciones establecidas y que salirse de estas reglas debe llevar una sanción proporcional a la gravedad de la falta cometida, si rompes la propiedad de otra persona debes reparar el daño, por otro lado están las convenciones para prevenir el daño, cosas como sancionar a los que manejan borrachos a pesar de que no hayan chocado todavía, las reglas de tráfico son reforzadas con una sanción por el beneficio del grupo; pero ¿qué hay de esas otras reglas convenidas que no causan daño a nadie? Por ejemplo, en todas las ciudades que he visitado está sancionado tener sexo en la vía pública, una pareja teniendo sexo no hace más daño a la sociedad de lo que un par de perros teniendo sexo lo hace; ¿es “justo” sancionarlo?, este tipo de cosas caen bajo la sanción de “faltas a la moral”, y aunque el tema de moralidad lo dejaré para otra publicación me permitiré algunas palabras sobre eso, la palabra moral tiene una raíz latina “mores” que significa costumbre*6 (en griego la palabra para costumbre es “ethos”, la raíz de la palabra ética); así que entendamos que las faltas a la moral son en sí faltas a la costumbre y como todas las costumbres hay gente que podrá estar en contra, pero la fuerza de la mayoría las puede hacer obligatorias, alguin más argumentará de que tener sexo en público daña a la sociedad porque hace que los niños imiten la conducta, pero creo que son principalemnte los adolecentes los que son sorprendidos más frecuentemente teniendo sexo en la vía publica.
 

                Lo malo de hacer equivalentes la moral y la costumbre es que podría haber zonas donde la costumbre es que la justicia la lleve a cabo, por ejemplo,  la violencia colectiva en la forma de linchamientos, no sólo estaría permitido linchar a alguien, sino que además sería la obligación moral hacerlo si moral y costumbre son iguales y un tumulto enfurecido tiende a preocuparse poco por averiguar si alguien es en realidad culpable y muchas veces aplica castigos desproporcionales a la ofensa; por desgracia en México tenemos todavía linchamientos avalados por la ley, muchas comunidades están protegidas por el fundamento de usos y costumbres con el que cuenta la ley y que evita a los gobernantes la impopular decisión de arrestar a un pueblo completo por complicidad en un asesinato, esta ley procura proteger la identidad de las comunidades permitiéndoles dar un peso legal a las formas de convivencia que se dan habitualmente en una población, sin embargo en el pasado ya ha sido utilizada para evitar el castigo de estos actos de barbarie. Les recomiendo la excelente opinión que tienen del asunto Raúl Rodríguez Guillén y Juan Mora Heredia en su artículo “Los linchamientos en México: entre el Estado de Derecho y los usos y costumbres”*7.

 

La pregunta sigue abierta ¿es justo permitir estos actos de violencia? No desde la perspectiva de los que vivimos en ciudades o regiones donde ya se han eliminado estas prácticas y la fuerza policial es por lo menos suficientemente efectiva como para evitar que la población aplique los castigos con su propia mano; pero hay quien puede decir que si es lo justo porque hay que respetar todas las costumbres por igual (Si alguien quiere dar una respuesta a esta pregunta siéntase libre de hacerlo en los comentarios, yo no tengo pensado responderla).

 

Nuestra otra opción

La cosa es que las costumbres cambian más rápido de lo que las leyes son capaces de cambiar lo que  hace imposible mantener una ley actualizada que regule acertadamente las normas sociales que surgen en distintas sociedades. Esto no quiere decir que las leyes tengan que modificarse cada que las costumbres cambien, hay partes que me gustan mucho y que espero que no cambien sin un remplazo adecuado, cosas como la libertad de expresión y muchas de las garantías individuales que ofrece la constitución; son acuerdos que de alguna forma nos protegen del colectivo, y nos permite discutir las distintas opiniones para poder acercar en la medida de lo posible las leyes a las necesidades de la sociedad.

Podríamos, en lugar de utilizar nuestras costumbres actuales, usar las costumbres que queremos adquirir como parámetro para medir la justicia, y ¿cómo escogemos las costumbres que queremos adquirir? La respuesta debería de estar en el método científico; puede que suene raro hablar de una “legislación científica”, pero imaginen si en lugar de decidir basados en quién es el mejor debatiente, cuál es el partido al que perteneces o cuál idea es más popular tomáramos las decisiones basados en una discusión crítica entre pares, donde se emplee la decisión mejor respaldada con información, y que el que esté preocupado por la felicidad de la gente revise los experimentos o encuestas que existan sobre la felicidad y que generen más información a base de investigación.

De alguna manera esto ya se realiza en algunas decisiones, las instituciones de información estadística sobre la población suelen ser muy confiables en casi todos los países principalmente porque los gobernantes se dan cuenta de lo importante que es tener información verídica de la población e invierten bastantes recursos y colocan normalmente personas muy calificadas y responsables a cargo de la operación; esto facilita en gran medida decidir la  dirección requerida en la distribución de recursos, dejando un porcentaje relativamente pequeño de presupuesto a negociar; lo que yo propongo es que de la misma forma se empiecen a tomar las decisiones sociales.

Puedo imaginar dos formas en las que se pudiera lograr eso; primero la menos radical, sería dar a los diputados alguna clase de inducción cunado empecen su periodo, que logre convencerlos que ellos están ahí para votar por la ley mejor respaldada con información en lugar de sólo votar por una ley  debido a que es propuesta por su partido; esta operación es relativamente costosa y requiere de muchos años para cambiar el sistema cultural en el senado y la política; pero es posible. La segunda forma, que es mucho más sencilla consistiría en generar una “Wiki Lex”, una ley colocada en internet que pueda ser alterada por cualquier persona y sea la fuerza del colectivo y el mérito de las personas lo que le de peso a una opinión sobre otra, esta Wiki Lex te ofrecería un comparativo de las versiones anteriores de una en específico y las personas podrían entrar y leer todas las versiones de un artículo en particular y votar por aquél que considere mejor redactado o que contenga una mejor explicación del por qué está escrito de esa manera en particular. Este documento no debe tener poder legal, debe mantenerse como una página de consulta social para que los legisladores puedan estudiar mejor lo que el público en realidad desea y con el tiempo verían el valor que tiene que las leyes sean fáciles de editar. La página podría tener alguna clase de meritocracia donde si has editado muchas leyes y la gente ha votado por tus propuestas tus siguientes ediciones pueden colocarse primero para que se lean más frecuentemente, permitiendo que las opiniones de los expertos en algunas áreas tengan más peso que otros, pero que eso no impida a alguien nuevo tratar de mejorar la redacción de algún artículo en particular incluso si solamente tiene el propósito de dejar más claro la misma ley. La Wiki Lex sería una forma en la que la gente empezaría a conocer mejor la ley que rige en su país y quizás cuando se detectara que claramente hay una ley con mucho soporte informático y popular la gente podría presionar a sus legisladores para que cambiara algún artículo en particular, otra de las ventajas enormes que tendría esta Ley es la capacidad de que los votantes cambien de opinión si se les convence sin periodos de votación, o formalidades en los pasos para modificar una ley y quién sabe, podría incluso ser la plataforma para promover nuevas ideologías políticas permitiéndonos saber qué partes de la ideología son las que las personas en verdad a poyan y cuáles aceptan solamente por estar dentro del paquete del partido político.

 

Conclusiones

                Para los cristianos y musulmanes la tarea de aplicar justicia la cumple Dios, al mandar al infierno a todos aquellos que la sociedad desprecia y recompensando a todos los que la sociedad valora de alguna forma u otra; en el hinduismo creen en un sistema donde el Karma soluciona todo y las personas vigilan su conducta para que el Karma afecte positivamente su siguiente vida; obviamente esta noción de que debe haber alguna clase de justicia después de la muerte viene de una inconformidad de las personas causada por el deseo natural de cumplir las expectativas, podían ver a la perfección que algunas personas al morir tenían un saldo positivo con la sociedad y algunos a pesar de muertos tenían un saldo negativo; Esto los llevaba a imaginar que quizás en la muerte se ajustarían los saldos y las personas agradables serían compensadas por su sufrimiento o esfuerzo en vida y que las personas desagradables serían castigadas de alguna forma cuando estos murieran.

                Para los que podemos aceptar que este ajuste de cuentas no existe al terminar la vida tenemos que preocuparnos por que la justicia se cumpla antes de que la persona muera y nos gustaría tener algún parámetro fácil de recordar que nos permitiera tomar decisiones justas, y por desgracia ni la regla de oro, la ley del talión son candidatos infalibles, tal vez algún día una persona sepa encapsular en una frase sencilla todas las implicaciones que requiere una decisión justa; tal vez una combinación de ambos sistemas, dejando la regla de oro para las cosas habituales y dejando en manos de gobierno los casos más complicados que la regla no resuelve de manera justa.

                La otra opción es involucrar a las personas en el proceso legislativo, que conozcan su ley y presionen a su gobierno para ajustar la ley  a lo que quiere la gente permitiendo un mayor grado de participación democrática. Y motivar a los legisladores a que voten a favor de las mejores leyes y dejen de votar exclusivamente por las leyes que el partido le dicta apoyar; estoy consciente de que debe haber legisladores que ya estén tratando de verlo de esta manera, pero mientras sean minoría su músculo político se verá mermado. Es por eso que me gusta la idea de la Wiki Lex, veo en ella un proyecto educativo de masas que le permita a las personas interesadas conocer el discurso que hay en la búsqueda por la justicia a la que estamos obligados todos los seres humanos por los instintos naturales que nos rigen, quizás algún día la búsqueda termine.

“Be excellent to each other and party on dudes” – Bill & Ted







Gracias por leer; ¿tienes ideas de cómo lograr una mayor justicia?¿o tal vez alguna regla mejor que la regla de oro? Por favor compártelo en los comentarios

               

Referencias:

*2 Reseña de Wild Justice por Bekoff y Pierce http://www.press.uchicago.edu/Misc/Chicago/041612.html

*3 Definición de Justicia http://es.wikipedia.org/wiki/Justicia


*5 Religiones con la regla de oro http://www.teachingvalues.com/goldenrule.html

*6 Etimología de moral http://es.wikipedia.org/wiki/Moral

*7 Los linchamientos en México: entre el Estado de Derecho y los usos y costumbres http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/Los%20linchamiento%20y%20el%20estado%20de%20derecho.pdf

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